Defender Derechos
Humanos en México

Defender Derechos
Humanos en México

En México defender derechos humanos es una actividad retadora. Las personas defensoras enfrentan una serie de ataques que van desde amenazas, hostigamiento, desplazamiento forzado, asesinatos, desapariciones, detenciones, estigmatización, difamaciones, violencia digital, espionaje, censura e incluso son privadas de la vida. Sin embargo, el amor por la labor de defensa de los derechos humanos sostiene a una comunidad con convicción. Estas personas y grupos deben ser reconocidas a nivel nacional e internacional por su acompañamiento ante las injusticias.

Para 2024 el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA) documentó 94 agresiones a personas defensoras ambientales.

En la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes” (Red TDT) documentamos el asesinato de 40 personas defensoras de derechos humanos a nivel nacional. De las cuales, al menos 25 eran defensoras de la tierra y el territorio.

94

Personas defensoras del ambiente y el territorio fueron víctimas

40

Asesinatos de personas defensoras de derechos humanos

En el país enfrentamos diversas injusticias

En el país enfrentamos diversas injusticias

Las personas defensoras son fundamentales para realizar una labor ante temáticas que muchas veces el Estado Mexicano aborda de manera insuficiente, omisa o incluso convirtiéndose en agresores que coartan los derechos humanos.

Entre los agresores podemos encontrar a agentes estatales (funcionarios del gobierno mexicano o de otros países, paramilitares, Ejército, Marina, Guardia Nacional y policía mexicana), grupos particulares (delincuencia organizada de grandes agrupaciones o de cárteles locales) y empresas nacionales y multinacionales. Estos actúan de manera individual o de manera articulada en redes de macro criminalidad compuestas por varios actores. Estas redes o alianzas truncan los derechos humanos y las garantías individuales, comunitarias o colectivas con el fin de garantizar una imposición sobre algún tema de interés particular, generalmente con intereses económicos que cruzan con aspectos territoriales, raciales, culturales y de control de la población.

En México, se ha reconocido una aguda crisis en desaparición forzada, las mujeres buscadoras, por ejemplo, enfrentan condiciones de alto riesgo al poner el cuerpo directamente en zonas de peligro. Organismos internacionales como el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) han reconocido la urgencia e importancia de brindarles una categoría especial de protección.

Las mujeres defensoras se enfrentan a una violencia de género, sexual o vicaría que tiene como objetivo impedir su labor de defensa.

En México, se ha reconocido una aguda crisis en desaparición forzada, las mujeres buscadoras, por ejemplo, enfrentan condiciones de alto riesgo al poner el cuerpo directamente en zonas de peligro. Organismos internacionales como el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) han reconocido la urgencia e importancia de brindarles una categoría especial de protección.

a quienes nos defienden?
¿Quién defiende

¿Quién defiende a quienes nos defienden?

Defender a las personas defensoras es una tarea que debemos realizar como población. Las personas defensoras abanderan causas planetarias y de interés público. Es una labor colectiva exigir la protección y las garantías de vida digna para quienes nos defienden y defienden nuestros derechos fundamentales, como el derecho a la libertad de expresión, protesta, el derecho a la vida, al agua o el derecho de los pueblos indígenas a su territorio, por mencionar algunos.

Reconocer la labor de estas personas es una acción fundamental que debe realizar el Estado Mexicano como uno de los actos contenidos en un plan de protección integral, además de que con ello se envía un mensaje a la población. Sin embargo, también es tarea de la población reconocer que la labor de defensa de derechos humanos es imprescindible en nuestro día a día, para así, adoptar una cultura en donde la vida de las personas defensoras importa.