A la sociedad civil organizada de la Ciudad de México:
A las y los miembros del Congreso de la Unión:
A los medios de comunicación:

El pasado 28 de abril el pleno del Senado aprobó con 88 votos las reformas constitucionales que abren paso a la Reforma Política del Distrito Federal. Los cambios constitucionales a favor del reconocimiento de derechos plenos para las y los habitantes de la Ciudad, el mayor grado de autonomía y la elaboración de una Constitución local, forman parte de una larga historia de demandas ciudadanas por la democracia en la Capital del país.

Consideramos que la plena autonomía de nuestra Ciudad, así como la realización de una Asamblea Constituyente, no son concesiones de los poderes federales, sino conquistas ciudadanas que forman parte de una larga tradición de lucha democrática a favor del ejercicio pleno de los derechos humanos, especialmente en lo relativo al derecho a una Ciudad democrática, respetuosa de los derechos humanos, sostenible, socialmente incluyente, y ampliamente participativa.

En este sentido consideramos inaceptable el método de integración de la Asamblea Constituyente aprobado por el Senado de la República, en lo relativo a la designación de diputados y diputadas. Es contrario a cualquier noción democrática que el 40 por ciento de las y los constituyentes sean elegidos por designaciones del poder ejecutivo o legislativo federal. Siguiendo el mandato del artículo 39 de la Constitución, la soberanía popular emana del pueblo; por lo mismo las y los constituyentes designados no serían depositarios de la voluntad ciudadana, sino del encargo asignado por el Presidente o el Jefe de Gobierno.

Con esta reforma, ¿debemos entender que las y los Senadores consideran a la ciudadanía incapaz de elegir a sus representantes? O, ¿es una estrategia para garantizar la participación de grupos políticos que resistirían el escrutinio ciudadano por medio del sufragio? Lo cierto es que un método de estas características deja más dudas que certezas; y hace de un proceso que debería ser un ejemplo de participación y deliberación pública, sobre todo en las circunstancias actuales del país y de la Ciudad de México, un nuevo laberinto de opacidad y desconfianza en las instituciones.

Por todo esto las y los firmantes demandamos a la Cámara de Diputados que re considere el método de integración de la Asamblea Constituyente. La historia de lucha por la democracia en la Ciudad vuelve imperante la realización de un proceso verdaderamente democrático que facilite la participación de amplios grupos de la población, y que su composición sea una verdadera expresión de la pluralidad y compromiso que caracteriza a la sociedad capitalina.

Así mismo, llamamos a la ciudadanía para que al igual que en el plebiscito de 1993, y la elección de 1997, se movilice en torno al proceso constituyente de la Ciudad de México. Es momento de tomar los destinos de la Ciudad en nuestras propias manos, para construir un nuevo pacto social que refleje la identidad democrática e incluyente que hemos venido forjando en más de cuarenta años de lucha por la libertad y la justicia.

Firman:

Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria OP”, A.C.