Frayba | No Más Violencia Hacia las Mujeres

chd_frayba

No Más Violencia Hacia las Mujeres

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México a 25 de noviembre de 2015
Boletín de prensa No. 30

El 25 de noviembre de 1982 comenzó a conmemorarse el Día Internacional Contra la Violencia hacia la Mujer, pero sólo hasta el año 1999 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) otorgó carácter oficial a esta fecha reconociendo que la violencia de género es un fenómeno universal que implica una violación a los derechos humanos. Esta fecha, junto con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, son fechas significativas que se han logrado establecer a partir de la lucha tenaz de mujeres de todo el mundo para contribuir a terminar con la violencia y el olvido de que han sido objeto tradicionalmente.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, (Frayba) considera que e l derecho de las mujeres a vivir una vida sin discriminación y violencia ha sido una prioridad para los movimientos de mujeres. Su incorporación en la agenda de los organismos internacionales de derechos humanos para que se creen instrumentos internacionales que garanticen este derecho les ha constituido un gran desafío.

El sistema patriarcal dificulta que las mujeres asuman una existencia independiente y valorada socialmente. Cuando surgen situaciones de violencia contra la mujer en la familia se genera una situación de vulnerabilidad, la cual se agrava cuando la mujer mantiene una relación de dependencia con el hombre agresor, por lo que no puede abandonarlo fácilmente. Aún existe una idea distorsionada de la intimidad familiar que justifica al agresor. Este círculo de violencia y de impunidad cuenta con el apoyo social dado que todavía son aceptadas estas prácticas agresivas y violatorias de los derechos de las mujeres.

El  círculo  se  cierra  cuando  las  normas  jurídicas  que  deben  aplicarse en  estas  situaciones  son inadecuadas o cuando se utilizan sin la sensibilidad y perspectiva de género necesarias. Las leyes son concebidas por un poder legislativo permeado por prejuicios machistas, morales y patriarcales.

Pese a esta cultura dominante, el empoderamiento de las mujeres para defender el respeto a sus derechos es cada vez mayor, lo cual constituye un símbolo de esperanza. El simple hecho de que las mujeres denuncien cada vez con más frecuencia todo acto que fomente la violencia hacia ellas es una muestra de valentía que va rompiendo con el círculo vicioso. Aunado a lo anterior, la impunidad es el principal  problema  que  se  observa  ante  las denuncias  interpuestas  por  mujeres  ya  que  el  Estado mexicano no realiza eficazmente sus deberes de investigación, prevención y sanción. Asimismo, no cumple con el compromiso de proteger los derechos de las mujeres expresados en diversas observaciones, recomendaciones e instrumentos internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH), la Convención Belém do Pará, la CEDAW y la Plataforma de Acción de Beijing.

Según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en México son asesinadas 7 mujeres al día y constituye un patrón general arraigado en la sociedad mexicana. La violencia contra las mujeres prevalece en todas sus formas y lugares en todo el país: desde la discriminación laboral hasta los homicidios.

En lo que va del año el Frayba ha atendido y asesorado 64 denuncias directas de algún tipo de violencia hacia las mujeres: física (11), económica (5), psicológica (11), sexual (6), patrimonial (8), institucional (10), familiar (11) y comunitaria (2). Los municipios en donde se registraron estos hechos son: San Cristóbal de Las Casas con 43, Chamula y Teopisca con cuatro cada uno, Chalchihuitán con tres eventos denunciados, Simojovel con dos y con un evento registrado se encuentran Acala, El Bosque, Chilón, Las Margaritas, Huixtán, Yajalón, Ocosingo y La Trinitaria.

Este Centro de Derechos Humanos ha documentado que en las denuncias presentadas por las mujeres que han vivido algún tipo de violencia, tanto los jueces como el Ministerio Público, al dictar sentencia o consignar, minimizan la violencia hacia las mujeres, no lo consideran como un tipo penal, no la tipifican adecuadamente, ni toman en cuanta los efectos que ésta causa, ni la reparación del daño.

Por otra parte, la autoridad procuradora de justicia a menudo omite la realización de exámenes periciales, incluso  habiendo  lesiones,  por considerarlas  menores. Cuando  el perpetrador de la  violencia  es un servidor público se acentúan estas omisiones.

La ineficacia del sistema judicial, su inadecuada aplicación de los preceptos nacionales e internacionales y la discriminación que se ejerce contra las mujeres, demuestra violencia institucional. La violencia es tolerada de una manera sistemática por los órganos del Estado.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas considera que la violencia contra las mujeres es una violación a los derechos humanos fundamentales consagrados en las normas internacionales

El cumplimiento de las obligaciones relacionadas con los derechos de las mujeres implica una necesaria transformación social y de las relaciones entre hombres y mujeres.

*-*